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sábado, 2 de noviembre de 2013

INICIARSE EN EL MTB VI (Las Bajadas)



LAS BAJADAS
Tal y como terminé diciendo en la entrega anterior, ahora le toca el turno a las bajadas, por lo que ponte cómodo y sigue leyendo.
El Mountain Bike no se puede concebir sin las bajadas. Cualquiera que monte en bici de montaña sabrá que después de una dura subida, espera el dulce caramelo de la bajada. Pero como todo en la vida cualquier nueva especialidad requiere aprendizaje, y el deslizarse con soltura y fluidez por una bajada de tierra llena de obstáculos, en lugar de hacerlo por una lisa carretera de asfalto, requiere que el aficionado aprenda a controlar a su bici y aprender una serie de conceptos técnicos para que una bajada, en lugar de ser un suplicio, o algo que se tema hacer, llegue a ser algo placentero y que encima divierta.
El sentir respeto por una determinada bajada o por todas, ya sea un sendero estrecho lleno de piedras, raíces y demás accidentes geológicos, o un rápido descenso de tierra lisa y apisonada, es algo totalmente lógico y comprensible para aquellas personas que se enfrentan a una bajada en bici de montaña por primera vez, además de ser una respuesta totalmente normal propia del subconsciente de la persona. Parafraseando a lo que decía Calderón de la Barca (creo) aquello de que: “Nada es verdad y nada es mentira, que todo es del color del cristal con que se mira”, los descensos, sean del tipo que sean, pueden ser un auténtico patio de recreo para algunos y una terrorífica experiencia para otros. Sin embargo solo es cuestión de seguir, y tener claros, una serie de conceptos que si se respetan, antes de lo que se piensa aquella bajada que siempre se nos atragantaba, la podremos realizar de una forma segura y divertida, y lo que es más importante, sin desparramarnos por el suelo.

APRENDER A LEER EL TERRENO
Esto que puede parecer tan difícil al principio, es fundamental para salir airosos de cualquier bajada. Una de las primeras cosas que tenemos que aprender es a saber elegir una trazada que sea lo menos complicada posible. Esa trazada ideal, evidentemente, no es igual en todos los caminos, ni es igual para todos los ciclistas, ya que depende de la inclinación del sendero, los obstáculos que haya, el tipo de éstos obstáculos (no es lo mismo deslizarse cuesta abajo por un sendero cuyo firme este plagado de raíces, que por otro cuya principal dificultad sea la tierra suelta depositada en él) y la condición física del biker en ese momento, o su habilidad técnica. Es muy importante entrenar la capacidad que el cuerpo tiene para anticiparse a los obstáculos que se presentarán en una bajada, por eso es recomendable chupar rueda cantidad. Es decir, es una muy buena idea el salir con gente que ya sepa desenvolverse bien en las bajadas, y fijarse en como solventan los diferentes obstáculos que se presenten. Evidentemente lo que no se puede hacer es lanzarse sin control por un camino cuesta abajo, ya que lo más seguro es que acabemos yendo a un selecto club social (Hospital) y en algunos casos con limusina y todo (Ambulancia).
Una forma muy buena de aprender a leer el terreno, y como consecuencia elegir la trazada idónea, es ir encima de la bici en “relajada tensión”. Exactamente ¿qué significa eso de la relajada tensión? Pues no es más que dominar la bici en todo momento, dejando que los brazos y las piernas actúen como si de suspensiones se tratasen, pero a la vez no dejando que los baches nos echen fuera del sendero o la trazada. Los giros del manillar deberán ser suaves siempre, aunque es mucho mejor guiar a la bici con las caderas, la parte interna de los muslos, apoyándolos contra el sillín, y los hombros, inclinando éstos de forma que obliguemos a la bici a ir hacia donde queremos. También es muy importante aprender a frenar de forma eficaz en una bajada. El freno, en éstas circunstancias, puede ser nuestro mejor aliado o nuestro peor enemigo, y jamás se usará de forma violenta. En otras palabras: Los derrapajes y bloqueos de rueda no son nada recomendables si queremos bajar con control, de lo contrario es la forma más sencilla de irnos al suelo, ya que al bloquear las ruedas, éstas dejarán de rodar y lo que harán es deslizarse sin control sobre el suelo, y teniendo siempre en cuenta que si la que derrapa es la rueda delantera, en un porcentaje muy alto (por encima del 90 %) terminaremos yéndonos al suelo con las consecuencias que eso trae. 
Por lo tanto, el uso de los frenos estará casi reservado a la frenada sutil pero firme, para corregir posibles variaciones en la trazada que llevemos en la bajada que estemos realizando, y siempre usaremos el freno trasero más que el delantero. Ya que es mucho más fácil corregir un derrapaje de la rueda trasera, que uno en la rueda delantera.

CONTROLANDO LA POSICIÓN
La posición encima de la bici es otra de las cosas que se deberá aprender a controlar para disfrutar de las bajadas. Hay que aprender a no ir rígido en la bici, de lo contrario los músculos de los antebrazos y brazos se colapsaran, además al llevar los brazos en permanente tensión, las vibraciones de la rueda delantera se transmitirán a los hombros y la cabeza, haciendo que ésta última vibre de forma exagerada reduciendo, nuestra capacidad visual, incluso aunque llevemos la mejor suspensión en la bici. Como consecuencia de ello es muy probable que algún elemento de la bajada, como una raíz, roca o surco en el camino, nos pasen desapercibidos, con las consecuencias nefastas que eso puede llegar a tener si nos encontramos con ellos al no verlos.
La posición encima de la bici, también hay que modificarla con respecto a la posición de pedaleo sobre terreno llano. Si la bajada no es muy pronunciada, bastará con adoptar una postura similar a la que se ve en la foto de la derecha. Si se observa la foto, se puede ver que la cara interna de los muslos están sujetando el sillín, a la vez que esa posición retrasa y baja ligeramente el centro de gravedad. Actuando de ésta forma, el control que obtendremos sobre la bici será total en éste tipo de bajadas.
De lo contrario, si la bajada es muy pronunciada deberemos levantarnos aún más sobre los pedales, y retrasar el culo lo suficiente como para que la bici sea más estable, tal y como se puede ver en la foto de la izquierda. Con esa posición, se consigue bajar más el centro de gravedad y cargar más peso sobre el eje trasero. Dicho de otro modo: De lo que se trata es de variar el centro de gravedad lo necesario, para que éste se retrase y se acerque al suelo lo justo para evitar, que en caso de caída, salgamos disparados hacia delante por encima del manillar. Lo que se conoce vulgarmente (en el mundo de la moto) salir por orejas.
Sin embargo no hay que exagerar mucho ésta posición, ya que al echar el cuerpo hacia atrás, perderemos algo de adherencia en la rueda delantera, con lo cual, y ante un posible cambio de trazada, si vamos retrasados de forma exagerada, nos podemos quedar sin dirección en la bici, y eso es perfecto para darnos el costalazo. En todo caso, y dependiendo de la inclinación de la bajada, la experiencia que vayamos adquiriendo y el sentido común, nos dirán cuanto tendremos que retrasar el cuerpo ante una determinada pendiente.
Si el descenso no es muy inclinado y el terreno lo permite, podremos mantener la posición de sentado, pero mi experiencia me dice que aunque el descenso no sea complicado, es mejor bajarlo manteniendo la posición de levantado sobre los pedales, de ésta forma podremos realizar la bajada con más control y con mayor velocidad, y podremos variar la trazada de la bici de una forma más eficaz.





CON VISTA Y VELOCIDAD
La forma de “ver” la bajada es otra de las capacidades que habrá que entrenar para que la experiencia de deslizarse cuesta abajo encima de la bici sea algo divertido. Por tanto, la mirada tiene que ir anticipándose a la próxima zona de referencia de la bajada, para elegir la trazada adecuada. Deberemos acostumbrarnos a ir mirando a unos 6 u 8 metros por delante de la rueda delantera, de ésta forma podremos anticiparnos a cualquier obstáculo que haya en la trazada, virando o aplicando los frenos para conseguir salir airosos del lance. También es recomendable que nuestra velocidad de descenso no sea demasiado lenta, aunque tampoco deberá ser tan elevada que nos descontrolemos a la primera de cambio. Si vamos bajando con una velocidad demasiado lenta, lo más probable es que nos vayamos comiendo todos los obstáculos de la bajada, es decir, las ruedas se meterán en todos los hoyos, regueros y tropezarán con todas las piedras y raíces del camino, provocando que en algunos de esos encuentros acabemos en el duro suelo. Lo ideal es buscar el compromiso de velocidad, adaptada al descenso que se esté haciendo.
Aunque todo esto puede parecer muy difícil de asimilar al principio, muchas de las capacidades necesarias para afrontar una bajada con seguridad, se realizan de forma automática una vez que hayamos cogido la destreza necesaria encima de la bici. Con esto quiero decir que la mejor manera de entrenar esas capacidades, es la de montar en bici. La experiencia acumulada a lo largo del tiempo encima de la bici, es la única garantía de poder afrontar cosas y retos que antes nos parecían imposibles. No hay fórmulas mágicas para aprender a bajar con soltura y rapidez, de una forma rápida. Por otro lado no sería la primera vez que un biker novato ante una determinada bajada dijera que no iba a conseguir hacerla nunca, y sin embargo si ese mismo biker ha sido contante, pasados unos meses, no solo ya es capaz de bajar por donde antes le parecía imposible, sino que encima se divierte.

RESUMIENDO PARA TERMINAR
De todo esto podemos deducir que la práctica es el único método eficaz para afrontar las bajadas con garantías de éxito, por lo tanto y haciendo un resumen:
  1. Al principio hay que enfrentarse a bajadas de poca entidad para aprender a controlar la posición encima de la bici, es decir, poder ponernos de pie sobre los pedales, variar el centro de gravedad cambiando la posición del cuerpo y haciendo que los brazos y las piernas sirvan de amortiguadores a las irregularidades del terreno.
  2. Deberemos aprender a llevar la vista por delante de la bici lo suficiente, como para poder anticiparse ante cualquier eventualidad que nos surja.
  3. Si aprendemos a visualizar la bajada y anticiparse a los obstáculos que ésta tenga, podremos elegir la trazada más adecuada para descender con seguridad y rapidez por cualquier bajada.
  4. Evitaremos llevar una velocidad demasiado rápida o demasiado lenta al principio. Hay que intentar bajar con cierta soltura pero controlando en todo momento nuestra velocidad de descenso.
  5. En la medida de lo posible, evitar usar el freno delantero. Es mejor controlar el descenso de la bici usando el freno trasero, ayudándonos con sutiles cambios de peso del cuerpo, e intentar evitar el bloqueo de las ruedas. Eso sí, si hay que usar el freno se usa que para eso está.
  6. Por supuesto que bajo ningún concepto, se realizará una bajada sin llevar elementos protectores como el casco y los guantes, salvo que no tengas demasiado aprecio a tu integridad física.
  7. Por último, y no por ello menos importante, se trata de disfrutar encima de la bici. Si no se disfruta cuando se esté haciendo una bajada, es que no se está haciendo bien. Además, todos los días no son iguales. La bajada que la semana pasada se hizo sin novedad, hoy no estamos tan finos y no nos atrevemos con ella. No pasa nada, otra vez será, se hace otro día y listos, que no tenemos que demostrar nada a nadie, ni siquiera a nosotros mismos.
Lógicamente todo esto es algo que no se va a conseguir enseguida, o a la primera. Lo único que hay que tener es constancia, paciencia y tratar de adaptarse lo mejor que se pueda a los cambiantes trazados de un descenso. Si se usa la cabeza (y no precisamente contra el suelo), y se es constante, lo más probable es que un buen día nos llevemos la sorpresa al descubrir que aquella bajada que un día nos parecía imposible de realizar, ahora somos capaces de bajarla con soltura y seguridad. Y lo más importante, nos divertiremos bajando por ella. Eso nos dará la suficiente confianza en nosotros mismos, como para afrontar otros retos.

En la entrada siguiente, que será la última de ésta serie, hablaré de una de las disciplinas que a mi más me llama la atención, más me atrae y más me gusta de éste completo y bonito deporte que es el MTB. Me estoy refiriendo a lo que los americanos llaman "Single Track", que viene a significar algo así como Sendero Estrecho. Hasta la próxima.

Ángel Tejedor
Un aficionado a la bici de montaña

martes, 1 de octubre de 2013

INICIARSE EN EL MTB V (Las Subidas)


LAS SUBIDAS
Hola de nuevo. En la entrega anterior, terminé diciendo que en sucesivas entregas iba a describir las tres técnicas que, a mi modo de ver, son fundamentales conocer para practicar de forma placentera, y sobre todo divirtiéndonos, el bonito deporte del MTB. Esas tres técnicas, como ya adelanté, son tres: Las subidas, las bajadas y el singletrack. En ésta entrega, describiré, pero sin entrar en demasiadas profundidades, la técnica a aplicar en las subidas.
Todos estamos acostumbrados, gracias a la tele, a ver a los ciclistas que participan en las grandes vueltas por etapas, como se tienen que enfrentar a subidas realmente duras; El Tourmalet, la subida a los Lagos de Covadonga, el Mortirolo o la subida al Angliru entre otras cimas míticas, son el tipo de etapas ciclistas que congregan a un mayor número de televidentes frente al televisor, y a un gran número de aficionados al borde mismo de la carretera. La razón es, quizás, porque en este tipo de terreno es más fácil ver a los grandes de la ruta o, simplemente porque aquí es más fácil ver el sufrimiento, o el esfuerzo, del ciclista. En el MTB sucede algo parecido. Es precisamente en las subidas donde mayor concentración de aficionados hay en cualquier carrera. Por lo que da que pensar que algo tendrán las subidas para que se concentre tanta gente en cualquier competición. Pero claro, eso es en el ámbito de la competición.
Pero si nos referimos a las subidas como simples aficionados y sin ánimo de competir, la cosa cambia un poco. Por de pronto en las subidas del monte ya no se ve a tanta concentración de gente jaleándote para que subas más deprisa, Será que no eres famoso. O también porque eso de ver como sufren los demás, mientras que tu estás sentado tranquilamente en el suelo, con una cervecita fresquita, es más atractivo que estar sufriendo haciendo una subida.
De todas maneras, para alguien que empieza en el MTB, o para un simple espectador, lo que más le llama la atención es la relativa facilidad que tienen este tipo de maquinas, para superar pendientes con porcentajes de inclinación superiores, en muchos casos, a las pendientes que hay en la carretera. La razón de esta sorpresa, es que se tiende a comparar la bici de montaña con la de carretera, siendo un gran error el hacerlo. La única similitud entre ambas bicicletas es, que las dos se llaman bicicletas y que las dos tienen el mismo sistema de transmisión, y aquí se acabaron todas las comparaciones. 
Por construcción, con una bici de montaña siempre será más fácil superar pendientes con porcentajes de subida más altos, que con una bici de carretera. Por eso en montaña, la técnica para superar pendientes es algo distinta. Por los caminos del monte, te puedes encontrar todo tipo de obstáculos en una subida. Me estoy refiriendo a raíces, piedras sueltas, regueros que el agua de lluvia hace al discurrir ladera abajo, hojarasca o arena suelta entre otros. Para cada una de esas situaciones, habrá que emplear una u otra técnica. Bueno, más que técnicas distintas, serán variaciones de la técnica, llamémosla principal. 
Por ejemplo, si te encuentras subiendo una cuesta y de repente aparece ante ti una raíz de una cierta entidad, deberás tratar de elevar la rueda delantera lo suficiente como para que ésta no se quede bloqueada al tropezar con la raíz. O en su defecto, si no tienes la habilidad de levantar la rueda delantera, deberás efectuar un cambio en la postura del cuerpo, echando éste hacia atrás, para que la rueda delantera, al perder peso en su eje, le sea más fácil superar el obstáculo. Alguno pensará que también se puede poner a pedalear de pie, para que sea más fácil superar el obstáculo, vale, eso puede estar bien. Pero siempre y cuando la pendiente de la subida no sea muy elevada.
Cuando se sube por una pendiente cuyo desnivel está entre el 15 ó el 20 %, no es muy aconsejable ponerse de pie. Si nos ponemos de pie para pedalear, es cierto que se aplica más fuerza a los pedales, pero también es cierto que disminuye el grado de adherencia de los neumáticos, sobre todo en la rueda trasera. Hay que recordar que rodar por los caminos de tierra, no es como ir sobre el asfalto. En los caminos de tierra hay que procurar que los neumáticos tengan siempre un contacto muy elevado con el suelo, y procurar aplicar el peso en los ejes de forma que en cada eje haya un peso suficiente como para que ninguna de las ruedas patine, de ésta manera obtendremos la mayor adherencia posible, y eso se consigue yendo sentados en el sillín, y desplazando el cuerpo hacia la rueda delantera para añadir más peso en ese eje. ¿Cuanto hay que desplazar el cuerpo? Pues dependerá de lo inclinada que sea la subida en la que estemos inmersos. Cuanto más empinada sea la subida, más deberemos desplazar el cuerpo hacia adelante. Así estarás consiguiendo dos cosas: La primera es que habrá un desplazamiento de masas hacia la rueda delantera, equilibrando el peso que cada rueda recibe. Por lo que si das una pedalada, evitarás que la rueda delantera se despegue del suelo. La segunda es que conseguirás desplazar el centro de gravedad del conjunto bici-ciclista a un nivel más cerca del suelo, con lo que la bici será más estable en la subida, a la vez que no comprometes la adherencia de la rueda trasera evitando que ésta patine.
En el primer caso, si ese desplazamiento de masas no se produce de forma adecuada hacia la rueda delantera, en cada pedalada que des harás que ésta se despegue del suelo, con lo que perderás la direccionalidad de la bici, haciendo que sea más difícil el control de ésta en plena subida, sin mencionar la pérdida de adherencia de ese neumático. En el segundo caso, si el desplazamiento del centro de gravedad no es lo suficientemente efectivo, conseguirás que ante una elevación momentánea de la pendiente, la bici vuelque para atrás con el consiguiente trompazo que eso conlleva. Cuando el grado de la pendiente es menor de ese 15 ó 20 %, no será ningún problema ponerse de pie para pedalear, aunque si el terreno está muy suelto la rueda trasera tenderá a patinar, haciendo que pierdas una pedalada. Se me olvidaba, el pedalear de pie es efectivo en pendientes no demasiado inclinadas, pero también es la mejor manera de agotar tus fuerzas de una forma bastante rápida.
A mucha gente, sobre todo cuando empieza, eso de liarse a subir cuestas con una bici, como que no lo ve. La mayoría de la gente que empieza en esto del MTB, tienen una especie de reparo a eso de liarse a subir por un sendero cuya pendiente le parece muy elevada. Sin embargo, cuando se progresa en este deporte, muchos y muchas se dan cuenta de que subir una determinada pendiente no es tan malo como parecía en un principio. No hay que olvidar, que si queremos luego disfrutar haciendo una bajada, primero tendremos que subirla. 
Cuando el ciclista de montaña empieza a sentir que hacer una subida no es tan duro, como en un principio pudiera parecer, es que de verdad se está progresando en el MTB y al final, las cuestas arriba, incluso se agradecen. Para llegar a conseguir ese progreso en las subidas hay que conocer primero de qué forma puedes usar los cambios de la bici.
Ahora, en muchas bicis, el mando de cambio trasero está numerado del 1 al 9 ó 10, correspondiéndose el “1” con el piñón de la rueda trasera más grande. Y el “9” o “10” con el piñón más pequeño. Eso no implica que haya que poner un número determinado en el mando, para subir una determinada cuesta. La relación optima para afrontar una subida, será aquella que nos permita tener una cadencia de pedaleo regular mientras vamos ascendiendo. El hecho de que una pendiente tenga un 15% de desnivel, no implica que haya que usar una determinada relación, ya que los números impresos en el cuerpo del cambio, solo están para orientar al ciclista en qué piñón está engranada la cadena en ese momento. Con esa información, podremos partir de un punto a la hora de engranar un piñón cuando se haga una subida que es la primera vez que se hace.
De lo que se trata es de subir la pendiente de la forma más “cómoda” posible, y si para ello hay que poner la relación más corta que la bici tenga (lo que se conoce vulgarmente como llevar el molinillo) pues se pone y listos, que no hay que demostrar nada a nadie, ni siquiera a nosotros mismos. Aunque eso es una cuestión personal.
Y para terminar permitidme una reflexión: Para mucha gente, el subirse a una MTB y comenzar a pedalear cuesta arriba por un sendero de montaña, es algo que no se puede explicar. A pesar de la subida y del cansancio, uno se siente feliz. Y cuando se llega a la cima, te das cuenta de que has llegado contando solo con tu propio esfuerzo, y tienes la sensación de estar por encima de todos los problemas diarios, sintiéndote por un momento satisfecho y feliz. Sin embargo y a pesar de esta idílica visión, para poder enfrentarnos a una subida en condiciones, deberemos prepararnos física y mentalmente. Cuando salimos a la montaña con la bici, tenemos que tener claro que no todo van a ser bajadas largas y llaneos rápidos. En tus incursiones por el monte te encontrarás sin duda, con subidas. Algunas serán duras y otras no tanto, y muchas veces, en plena subida, te asaltaran pensamientos tales como: “¿Pero se puede saber qué demonios hago yo aquí? Con lo bien que estaría ahora tumbado en una pradera a la sombra de un pino, disfrutando de una cervecita bien fría en lugar de estar aquí, sudando la gota gorda. Si no me van a dar ningún premio. Sin embargo, y a pesar de esos pensamientos negativos, hay algo que te hace avanzar, algo te “empuja” hacia arriba y sigues pedaleando, cuando podrías pararte en cualquier momento, recuperarte y seguir hacia arriba con la escalada, o dar media vuelta. Es una sensación que solo la podrán entender aquellas personas que hayan estado en una situación similar.
Es, por definirlo de alguna manera, la misma sensación que a todos nos asalta alguna vez en nuestra vida, y que nos impulsa a hacer algo determinado, que sabemos que no necesitamos hacerlo, pero aún así, lo hacemos.
En la próxima entrega hablaré de las bajadas.

  Ángel Tejedor
Un aficionado a la bici de montaña



jueves, 8 de agosto de 2013

INICIARSE EN EL MTB IV


En la entrega anterior, hice una pequeña descripción de algunos de los ajustes, sobre los que hay que actuar, para personalizar la bici de montaña. De ésta forma podremos adaptar, de una forma muy eficaz, la bici a nuestra manera de dar pedales y sentirnos cómodos. En ésta nueva entrega voy a describir algunas pautas a seguir, para que la primera salida en bici, y las sucesivas, sean totalmente placenteras y dejen sensación de querer más.
LA PRIMERA SALIDA
Con los reglajes efectuados a nuestro gusto, lo único que queda es ajustarse las zapatillas, calarse bien el casco y empezar a dar pedales. Al principio todo irá más o menos bien. Se deberá elegir un camino que no sea demasiado complicado, hay que acostumbrarse a la bici y sobre todo a cogerle el truco al cambio, que al principio, la gente novata se suele hacer un pequeño lío con tantas combinaciones de platos y piñones. Cada uno tiene que mentalizarse qué es lo que los mandos del cambio y del desviador, situados en el manillar, mueven o controlan. 
Salvo alguna excepción rara, los mandos de los cambios de todas las bicis de montaña, están situados en el manillar de la siguiente manera, y siempre mirando en el sentido de la marcha: En la parte derecha del manillar (flecha roja en la imagen de la derecha) está el mando que controla los piñones de la rueda trasera, en la imagen se puede ver un mando giratorio denominado Grip Shift. Mientras que en el lado izquierdo del manillar (flecha azul en la imagen) lo que controla ese mando son los platos de los pedales. Y esto es así tanto para aquellos que lleven mandos de pulsadores, como para los que lleven los mandos giratorios.
También hay que acostumbrarse a las reacciones que nos transmite la bici, sobre todo en el momento de aplicar los frenos, ya que no sé muy bien porque motivo, todo, o casi todo el mundo, tiende a bloquear las ruedas cuando frena. Hay que acostumbrarse desde el principio, a frenar con cierta dosificación y con una cierta firmeza, y aunque no es fácil conseguir ese compromiso entre frenar y dosificar para no bloquear las ruedas, se debe practicar mucho desde el principio para conseguir frenar de forma eficaz, sin bloquear las ruedas. Baste decir que cuando una rueda se bloquea, la bici se descontrola.
La gente que empieza a rodar por los caminos con una bici fuera del asfalto, deben  tener en cuenta una serie de factores para que su primera aventura sea satisfactoria. No hay que empezar a rodar a toda velocidad por los caminos, porque lo más probable es que se termine desparramado por los suelos. La reacción primera de cualquier persona no entrenada, es, como he dicho antes, la de frenar en seco ante cualquier imprevisto, haciendo que las ruedas de la bici se deslicen sin control. Sólo la práctica hará que ante un imprevisto, dosifiquemos la potencia que le mandemos al freno para evitar el fatídico patinazo. Ya sé que es bastante difícil conseguir ese dominio en los frenos, y que dicho así suena fácil, pero si al principio no te esfuerzas en conseguir dominar esa forma de actuar sobre los frenos, si no consigues dosificar la potencia de frenado, el día en que tengas que realizar un frenado complejo sobre una superficie mojada, nevada o con barro, te darás cuenta lo inútil y peligroso que es frenar bloqueando las ruedas de la bici. Solo cuando se consiga la experiencia necesaria, serás capaz de mantenerte encima de la bici sin caerte, al frenar bloqueando las ruedas.
Otro aspecto en el que se debe profundizar en su aprendizaje es el uso del cambio. Me he fijado que hay mucha gente que al pedalear solo usa el plato pequeño en combinación con todas las coronas traseras, o al revés, esto es, utiliza el plato grande con todos los piñones traseros. Bien, pues eso es un error fatal. Fatal por dos aspectos: El primero es para la integridad de la cadena y de los piñones, ya que lo único que esa gente conseguirá es desgastarlos de forma prematura. Y el segundo es para la integridad física de las piernas, ya que posiblemente se produzcan lesiones en las rodillas, al someterlas a un esfuerzo extra.
El cambio hay que usarlo de una forma similar a como se usa el cambio de un coche. En un coche, la primera y segunda marcha, se usan para poder superar pendientes con una inclinación importante. Mientras que la quinta o sexta marcha, se usan para rodar por autopista y con terreno favorable, es decir, con cuestas poco inclinadas o de poca entidad, y tramos en recta o bajadas. La combinación de platos y piñones en la bici es lo que se conoce como desarrollo, o desarrollo de la transmisión, es decir, la proporción que existe entre el número de vueltas del pedal con el número de vueltas de la rueda. Cuanto más corto sea el desarrollo, menos vueltas dará la rueda trasera a cada vuelta del pedal. Mientras que si el desarrollo es largo, la rueda dará más vueltas a cada vuelta del pedal. Para calcular cuántos metros recorrerá la rueda trasera de una bici de montaña, hay una fórmula matemática que es muy simple. Solo hay que multiplicar el perímetro de la rueda por el nº de dientes del plato, y el resultado dividirlo por el nº de dientes del piñón.
En el caso de la bici de montaña, y para una rueda de MTB estándar, cuya medida es de 26’’ x 2’’, el número que hay que usar para el perímetro de la rueda es: 26’’x 2,54 = 66,04. O sea que 66,04 es el perímetro en centímetros. Luego lo multiplicamos por Pi, y el resultado es 2.074. Es decir, que multiplicamos 2.074 por el nº de dientes del plato y el resultado lo dividimos entre el nº de dientes del piñón. Un ejemplo: Si tenemos la cadena puesta en el plato grande, que tiene 42 dientes, y en el piñón pequeño, que tiene 13 dientes, por cada vuelta completa del pedal, la rueda trasera recorrerá: 2.074 x 42 = 87.108/13 = 6,70 metros. Es decir que a cada vuelta completa del pedal, la rueda recorrerá unos 6,70 metros aproximadamente con la relación de 42 dientes en el plato y 13 dientes en el piñón.
Pero como cada vez que se vaya a cambiar de plato o piñón, no vas a estar realizando cálculos, baste con saber como hay que usar esos cambios mirando la imagen de la derecha. La imagen muestra un esquema de una transmisión de nueve piñones vista desde arriba. En dicha imagen y marcados en rojo, indica que piñones no se pueden usar, dependiendo en que plato tengamos la cadena engranada. 
Por tanto si estas usando el plato mediano, podrás usar sin riesgo de desgaste severo, o incluso de rotura de cadena, las coronas que ves marcadas en azul en el centro de la imagen. Teniendo en cuenta esa pequeña precaución, conseguirás que el sistema de transmisión funcione correctamente, a la vez que evitarás un desgaste excesivo de la cadena y los piñones. Si tu bici es de las que todavía tienen 7 piñones, tendrás que prestar la misma premisa con el plato mediano, es decir, que no deberías usar, con el plato mediano, los piñones pequeño y grande. Y deberás prestar la misma atención  al usar el resto de piñones y platos de la bici. Así conseguirás que la cadena y los piñones duren un tiempo razonable.
Por lo que mi consejo es que al principio, es bueno que te familiarices con los cambios de la bici. Se que para muchos y muchas, puede parecer  un poco lioso su manejo al principio, por eso lo mejor es no tratar de aprenderse todas las combinaciones que se pueden hacer con los platos y piñones. Para ello solo es necesario recordar, independientemente de la cantidad de piñones que tenga tu bici, que si la cadena está en el plato grande, no se deben engranar los 4 piñones más grandes. Si la cadena está en el plato pequeño, no se deben engranar los 4 piñones más pequeños. Por último, si la cadena está en el plato mediano, no se deberá engranar el piñón pequeño o el piñón grande. De lo que se trata es de evitar que la cadena se cruce en exceso.
Si se hacen caso a éstas premisas, no solo habrás aprendido a controlar adecuadamente a tu bici, sino también a preservar su mecánica. De ésta forma tu querida máquina durará mucho más tiempo en perfecto estado, antes de hacerle cualquier intervención mecánica.
En próximas entregas describiré tres de las técnicas que se deben conocer y dominar, para disfrutar plenamente de éste deporte tan bonito: Las subidas, las bajadas y el singletrack. En la próxima entrega le tocará el turno a las subidas.

Ángel  Tejedor 
Un aficionado a la bici de montaña

viernes, 28 de diciembre de 2012

INICIARSE EN EL MTB III


En la entrega anterior terminé de comentar cual es la equipación mínima que, cualquiera que quiera dedicarse al MTB con ciertas garantías, debería adquirir. Pero claro, nada de ésto tiene sentido si no disponemos del componente más importante y fundamental, para practicar éste deporte tan alucinante. Esto es, la bicicleta.
Llegados a éste punto, y cuando se empieza a evolucionar en el MTB, uno se pregunta: Y ahora ¿qué bici me compro?Antes de nada tengo que decir que no es necesario gastarse una millonada en una bici, pero ésto no significa que tengamos que conformarnos con cualquier cuadro con ruedas. Todo tiene un límite. En la primera entrega comenté que para empezar, gastarse entre 300 y 500 euros, es más que suficiente para adquirir una bici muy bien equipada. Sin embargo muchos sentirán la tentación de comprarse algo más barato. Bien, están en su derecho, pero hay que recordar que gastarse menos dinero en una bici de montaña es como una lotería, te puede tocar la china o no, todo depende de la suerte que tengas. Si tienes suerte y la bici te sale medianamente bien, pues miel sobre hojuelas. Pero si tienes la mala suerte de que te salga mal, que es lo que ocurre en el 70% de los casos, pues llegarás a maldecir en hebreo, y a jurar en arameo, el día en que se te ocurrió comprar la maldita bici. Sinceramente, a mi me da igual el tipo de bici que cada uno se compre, y me importa muy poco los criterios que cada cual tenga en cuenta en el momento de adquirir su primera bici, pero mi experiencia me dice que las bicis baratas al final son caras. Para ayudar a elegir un tipo de bici para practicar MTB, me he permitido clasificarlas en tres categorías. Estas son nivel 1, nivel 2 y nivel 3. Insisto en que es una clasificación muy personal, pero que sirve para ilustrar lo que se puede encontrar en el mercado.

NIVEL 1: Bicicletas de Gama Baja. (De 80 a 300 euros)
En éste grupo podemos encontrar las bicis que suelen venderse en las grandes superficies, incluso en aquellas que no tienen nada que ver con el mundo de las bicis. El equipamiento de estas bicis es el más barato que se puede encontrar, ya que al fabricarlas lo que cuenta, es que el precio final de todo el conjunto, sea lo más bajo posible para vender muchas unidades. En estas bicis el peso total suele ser bastante elevado, y por regla general el número de relaciones, o velocidades, no suele pasar de 21, es decir, en la rueda trasera hay montados 6 ó 7 piñones y en los platos tres coronas, por lo que tendremos 18 ó 21 relaciones respectivamente. Son bicicletas que, por culpa de la baja calidad de sus componentes, no se les puede pedir demasiado, aunque para dar una vuelta dominical por terrenos que no sean muy exigentes, valen perfectamente. Los compradores de éste tipo de bicis son personas cuyas aspiraciones en el mundo del MTB, no van más allá que darse una vueltecita un domingo por la mañana, siempre que haga buen tiempo, y por un terreno que no sea más abrupto que el asfalto. No son bicis recomendables para excursiones por la montaña, con un cierto nivel de dificultad, ni tampoco son adecuadas para correr carreras de MTB. Existen bicis por un precio menor de 80 euros, pero ni siquiera me planteo en clasificarlas.

NIVEL 2: Bicicletas de Gama Media. (De 350 a 800 euros)
En éste grupo ya podemos encontrar bicis con una calidad excelente a partir de los 400 €. El equipamiento que traen de fábrica ya posee una calidad buena o muy buena, y el peso total de la bici es muy contenido, desde los 11 kilos las de mejor calidad, hasta los 13 kilos las de calidad más baja. En éste grupo es raro ver a una bici por debajo de las 21 velocidades, teniendo montadas 8, 9 ó 10 piñones en la rueda trasera. Gracias a la buena calidad de sus componentes, son muy aptas para realizar excursiones exigentes o correr carreras de nivel medio. Una cosa buena que tienen las bicis que están en éste segmento, es que los compradores podrán invertir dinero en ellas en mejorar su equipamiento, ya que por regla general el cuadro de la bici, admite echarle dinero en componentes de calidad, sustituyendo a los que la bici trae de origen. Las personas que compran bicis de éste grupo, buscan una bici fiable, de peso contenido y que resista un trato que en algunas ocasiones puede llegar a ser muy duro. Son personas que realizan un uso alto, o muy alto, de la bici, llegando a usarlas incluso para el desplazamiento diario, o para realizar rutas de cicloturismo.

NIVEL 3: Bicicletas de Gama Alta. (De 800 euros en adelante)
Las bicis que pertenecen a éste grupo son, en algunas ocasiones, verdaderas exquisiteces con precios que pueden llegar a rondar los 6.000 € o incluso más. El equipamiento en estas bicis tiene una calidad excelente y muchos de sus componentes se realizan con materiales que provienen del ámbito aeronáutico (Fibra de carbono, titanio etc.). Gracias a la buenísima calidad de los componentes, los excelentes acabados y la calidad del propio cuadro de la bici, a éstas máquinas se les puede pedir un trato muy duro o muy exigente. Son totalmente aptas para cualquier tipo de actividad, léase carreras de alto nivel o duras excursiones de varios días.

EL PRIMER CONTACTO
Por fin llegó el gran día. Hoy estrenamos deporte y bicicleta, y estamos algo nerviosos por lo que pueda pasar, pero tranquilos, que no es tan fiero el león como lo pintan. Lo primero que tenemos que aprender es a rodar con una cierta cadencia, con soltura, en una palabra, tenemos que aprender a pedalear y a estar encima de la bici. Seguro que lo de pedalear lo entiende todo el mundo, pero lo de estar encima de la bici ¿qué porras significa? Lo explico con mucho gusto. Cuando comenzamos a practicar un deporte desde el principio, el cuerpo se revela ante esa nueva situación, y en el caso del mountain bike no iba a ser una excepción. Por lo tanto, y para minimizar las pequeñas dolencias que, sin duda nos saldrán, y antes de lanzarse como locos a pedalear por los senderos, lo primero de todo es poner la bici a nuestro gusto, es decir, hacerla más ergonómica. Si hemos comprado la bici en una tienda especializada, ésta tendrá que ser de nuestra talla, con lo que solo tendremos que poner los diferentes mandos a nuestro gusto y confort. Por suerte, en las bicis actuales, se pueden modificar muchos reglajes y así podemos personalizar nuestra bici tanto, que si un día cogemos la bici de un amigo, las habilidades que en nuestra montura nos salen de forma automática, en una bicicleta “extraña” seremos incapaces, al principio, de repetir esas mismas habilidades.
Uno de los reglajes con los que podemos personalizar a nuestra compañera de aventuras es la altura del sillín. Para poner la altura correcta, hay varios métodos pero uno de los más extendidos es el de sentarse en el sillín y colocando el talón encima del pedal, la pierna tiene que estar recta, con la rodilla extendida, pero sin ladear la cadera. El pedal tiene que estar en su posición más baja, y la postura no debe de estar, en ningún momento, forzada. Cuando tengamos la seguridad de que ésta es la altura correcta, fijaremos el anclaje del sillín al cuadro de la bici y listo.
Otro reglaje que tenemos que hacerle al sillín, y que poca gente le presta atención, es la distancia al manillar. Este reglaje es muy importante, ya que determina la distancia a la que se sitúa la parte inferior de la columna vertebral, con respecto al manillar. Una forma de conocer la posición correcta del sillín, consiste en realizar una medición como muestra la figura de la derecha, esto es, colocando el antebrazo entre la punta del sillín y la potencia del manillar. La punta del sillín deberá tocar la parte trasera del codo, mientras que el puño cerrado deberá quedarse a una distancia de la potencia del manillar, de unos dos o tres dedos más o menos. Para hacerse una idea de la importancia de este reglaje, baste decir que si no se coloca el sillín a una distancia correcta, la columna vertebral se arqueará, de forma cóncava, si el sillín lo acercamos demasiado al manillar. Y convexa si alejamos demasiado el mismo. Si esta situación se prolonga durante mucho tiempo, al cabo de un rato dando pedales, empezaremos a notar que la espalda empieza a doler, y en el peor de los casos provocar una lesión importante de los discos intervertebrales.
Otro reglaje que podemos realizar sobre el sillín es la inclinación, o el paralelismo de éste con respecto al suelo. El sillín no debe de estar ni inclinado hacia adelante ni hacia atrás, ya que en el primer caso, mientras estemos dando pedales, nos iremos cayendo hacia el manillar. Sin embrago, en el segundo caso, nos caeremos hacia la rueda trasera. El reglaje, más o menos correcto, es aquel en el que no nos desplacemos horizontalmente por encima del sillín mientras pedaleamos, y como referencia más idónea, colocaremos el sillín lo más paralelo posible al suelo. Si puedes usar un nivel, como muestra la imagen de la izquierda, podrás dejar la inclinación del sillín neutra.  Por cierto, para realizar éstos dos reglajes se actúa sobre el mismo tornillo, que está situado justo debajo del sillín, como se ve en la imagen de la derecha.
Estos son los tres reglajes que podemos realizar sobre el sillín, altura, distancia al manillar e inclinaciónActuando sobre ellos conseguiremos personalizar a nuestra querida bici, y si los hacemos bien nos evitaremos molestos dolores en la espalda, y alguna que otra lesión de importancia sin mencionar el hecho de que se irá mucho más cómodo encima de la bici.
Lo siguiente que podremos personalizar es el manillar, aunque aquí poco hay que ajustar, la verdad. No obstante, el manillar tiene varios ajustes, y estos son: Altura de manillar, distancia del manillar y rotación del manillar.
De éstos tres reglajes, el reglaje de la altura y la distancia del manillar son lamentablemente algo caro de realizar. Te preguntarás ¿por qué más caro?, pues porque desgraciadamente para hacer esos dos tipos de reglajes hay que gastarse el dinero, ya que de otra forma es imposible realizarlos, me explico. Debido a la construcción de las potencias en las bicis de montaña, la altura del manillar solo sé varia si se compra otra potencia cuyo grado de inclinación sea más elevado que el grado de la potencia que tenemos instalada en la bici. Lo mismo ocurre con la distancia al manillar, si se quiere variar esa distancia, tendremos que adquirir otra potencia más larga.
Si te fijáis en la figura de la derecha, comprenderás lo que digo. En ella se observa una representación esquemática de una potencia tipo de bici de montaña. El ángulo rojo, determina la altura del manillar, a más ángulo, más altura. Las líneas azules, hacen referencia a la distancia del manillar, cuanto más distancia tenga esa zona, más lejos se sitúa el manillar con respecto al cuerpo. Estas dos magnitudes tienen  que estar muy bien compenetradas, ya que una altura demasiado pronunciada o demasiado corta, hará que los hombros y las cervicales se resientan, y un ángulo demasiado elevado o demasiado bajo, repercutirá en la parte central de la columna, haciendo que ésta adopte una curva cóncava, o convexa, en esa zona. Por cierto, en las potencias del tipo "ahead", esto es igualmente válido.
Una solución intermedia, puede ser sustituir el manillar de la bici por otro denominado “dos alturas”. Otra solución consiste en adquirir una potencia cuyo ángulo se puede ajustar, son las denominadas potencias ajustables. Sin embargo, con éstas dos soluciones solo podremos ajustar el ángulo, nunca la distancia. 
La otra magnitud, la rotación del manillar, la podemos llevar a cabo sin gastarnos un euro. Simplemente con aflojar el tornillo, o tornillos, de la potencia que sujetan el manillar podremos rotarlo, y debido a la construcción de éste las puntas del manillar subirán o bajarán, haciendo que el manillar se eleve o baje de puntas. Se me olvidaba, la rotación del manillar solo es posible hacerlo si nuestra bici dispone de un manillar de los denominados rectos. Un manillar de dos alturas no se puede rotar por razones obvias. A diferencia de los otros reglajes, con éste podemos exagerar un poco la posición que le demos al manillar sin que peligre nuestra integridad física. Pero ya digo, solo un poco.
Realizados todos éstos ajustes, solo queda subirse encima de la bici y liarse a dar pedales para disfrutar con la bicicleta por los caminos del monte. Pero eso será el tema de la próxima entrega, en que hablaré de algunas de las técnicas más comunes de conducción.

Hasta la próxima
Ángel Tejedor 
Un aficionado al Mountain Bike

jueves, 8 de noviembre de 2012

INICIARSE EN EL MTB II


En la entrega anterior comenté, más o menos, que características deberían tener tanto los calcetines, como las zapatillas para practicar el Mountain Bike, con el mayor confort posible para nuestros delicados pies. En ésta nueva entrega seguiré ascendiendo por la anatomía del biker, para conocer que prendas son aconsejables llevar cuando se practica MTB.

LA CINTURA
Si seguimos subiendo por las piernas, llegaremos a una de las prendas más importantes del biker, el Culote. Esta prenda está diseñada para que una de las partes más delicadas de la anatomía humana, tanto masculina como femenina, sufra lo menos posible los roces y los golpes que la bici de montaña transmite a esa parte del cuerpo. Por eso la utilización del culote está contraindicado con el uso de la ropa interior, esto es, no se deben utilizar calzoncillos o bragas, cuando se utilice el culote. Muchos y muchas se preguntarán la razón de por qué no se puede utilizar la ropa interior con el culote. Pues porque esta prenda está diseñada para su utilización sola. El interior del culote, ver la figura adjunta, tiene cosida una pieza especial llamada Badana. Esta pieza está fabricada con unos tejidos especiales que hacen que el sudor sea eliminado muy rápidamente, evitando que entre en contacto con la piel durante mucho tiempo, de ésta  forma se evitan irritaciones y enrojecimientos muy molestos. De la misma manera, éstos tejidos suavizan, de una forma muy eficaz, los roces y golpes continuos que al pedalear se transmiten de la bici al biker, por lo que si se usa ropa interior junto con el culote, los microroces que se producen entre la badana y la ropa interior, hacen que esa parte de la anatomía comience a irritarse y a enrojecerse, y todos sabemos lo molesto y doloroso que es una rozadura en la entrepierna, de ahí que el uso de la ropa interior, conjuntamente con el culote, esté contraindicado. ¿Qué en la primera salida con la bici, llevando culote y ropa interior no pasa nada?, vale. Pero seguro que a la larga, en sucesivas salidas, empezará a pasar. ¿Qué aún así no quieres prescindir de la ropa interior? pues estás en tu derecho, pero luego si te sale una rozadura, no digas que no lo sabías.
Existen culotes cortos para el verano y largos para el invierno, y a pesar de que es una prenda fina, que los frioleros/as no se preocupen. Los culotes de invierno están recubiertos por dentro de un tejido especial que hace que mientras vayamos dando pedales, notemos una sensación de confort cálido bastante agradable, a la vez que las piernas, y la articulación de las rodillas no se enfrían. Milagros de la técnica textil. Y si eso todavía no es garantía suficiente para los que sean más frioleros/as, solo diré que el que escribe ésto, ha salido a dar pedales en pleno invierno y de noche, con un equipo de luces en la bici, y oyendo como se formaba el hielo de la helada. En esas condiciones, el culote largo me ha protegido eficazmente de los rigores del frío nocturno, haciendo más cómoda la acción del pedaleo.

EL TORSO Y LOS BRAZOS
Si seguimos ascendiendo, nos encontramos con el torso del biker. ¿Qué nos ponemos en esa parte del cuerpo? Pues una prenda denominada Maillot.  Al igual que el culote, el maillot esta diseñado para su utilización solo, es decir, sin utilizar camisetas o cualquier otra prenda que se interponga entre la piel y el maillot. La única excepción, es el uso de camisetas térmicas en tiempo frío, junto con el maillot de invierno, aunque puedo decir que no es del todo necesario ya que un buen maillot de invierno, junto con una chaquetilla térmica que tenga una fibra que sirva de cortavientos, y proteja de la humedad exterior y de una lluvia moderada, es más que suficiente como para no pasar frío dando pedales. 
Los muchos tipos de tejidos con los que esta hecho un maillot, lo hacen adecuado a todo tipo de situaciones ambientales. Entre sus cualidades destacan: La evaporación rápida del sudor producido por el esfuerzo, no irrita la piel, las costuras están realizadas de tal forma que no producen enrojecimientos ni erosiones en la piel, son muy ligeros y se adaptan al cuerpo de una forma muy eficaz. Además, todos los maillots están dotados de unos bolsillos en la espalda de fácil alcance, que nos permiten transportar desde una comida ligera, hasta las herramientas básicas para no quedarnos tirados, pasando por alguna botella de agua adicional. Alguno/na pensará: ¿Pero qué diferencia hay entre un maillot y una camiseta? ¿Es que no se puede dar pedales con una camiseta normal? Respondiendo a la última cuestión, valer, lo que se dice valer, la camiseta si vale pero no es la prenda más adecuada. Y respondiendo a la primera pregunta, diferencias hay muchas, y la mayoría están en contra de las camisetas. Me explico:
Las camisetas, el 90%, están fabricadas de algodón, un tejido muy suave, muy confortable y relativamente ligero, bien. Pero este tejido relativamente ligero, suave y confortable tiene un pequeño defecto, y es que acumula humedad. Da igual si es sudor o lluvia. Si llevas una camiseta de algodón durante una salida en bici de unas dos horas, que es lo más habitual, cuando termines de dar pedales, tu camiseta de algodón estará empapada y al acabar el ejercicio empezaras a notar una sensación de frialdad muy desagradable. 
Por el contrario, el maillot, en el mismo periodo de tiempo, habrá recibido la misma cantidad de sudor pero no estará tan empapado en sudor, como la camiseta, y no tendrás esa sensación de frialdad que notas con la camiseta. El secreto, el tejido con el que está fabricado el maillot. Los de verano suelen tener dos capas. La primera es la que está en contacto con la piel, y está microperforada para permitir la salida del sudor hacia la segunda capa, que es la encargada de evaporarlo, con la ayuda del viento, que se genera cuando rodamos con la bici, manteniendo, de esta forma, una sequedad en la piel en unas tolerancias aceptables, lo suficiente como para que no tengamos esa sensación de frialdad, de la que he hablado. Los maillots de invierno pueden tener hasta cuatro capas, depende del fabricante y del propio maillot, y por regla general la capa exterior suele ser una capa cortaviento que suele ser transpirable. No hay que olvidar que, en la mayoría de los casos, la frialdad que se siente en el cuerpo, aún en pleno verano, es precisamente por la evaporación del sudor que se queda en contacto con la piel, y seguro que muchos de vosotros habrá dicho alguna vez eso de "vamos a seguir dando pedales que me quedo frío". Pues el maillot evita, en gran medida, esa situación.

Un inciso. En este punto tengo que hacer una mención especial a las mujeres que practican el mountain bike. Cuando antes he comentado que el maillot está diseñado para usarlo solo, sin ningún tipo de prenda interior entre la piel y el maillot, obviamente en el caso de las mujeres esto no es del todo cierto, ya que ellas utilizan otra prenda denominada sujetador. Pues bien, la práctica del mountain bike está reñida con los sujetadores convencionales de lencería, porque provocarían en la piel los mismos tipos de enrojecimientos e irritaciones. Afortunadamente los mismos fabricantes de maillots han pensado en ellas y fabrican unos sujetadores especiales, con el mismo tipo de tejido que éstos, que evitan que las partes del cuerpo que protegen, estén sometidas a los vaivenes y vibraciones que tendrían si se usaran sujetadores convencionales de lencería. Y aparte de evitar las irritaciones de la piel, evacuan el sudor de una forma muy eficaz.

Otra prenda muy importante, pero que solo se usa en invierno por razones obvias, es la chaquetilla térmica. La característica más importante que tiene que tener una chaquetilla de ciclismo, es que proteja del frío viento  del invierno de una forma eficaz. Y para ello, la chaquetilla debería de tener una membrana cortavientos, como por ejemplo puede ser la denominada WINDSTOPPER. El viento es más dañino que el propio frío ambiente, ya que con la velocidad de la marcha, el aire enfría muchísimo el sudor, con lo que si no se ponen los medios, empezaremos a tener mucho frió, aunque hayamos terminado de subir una cuesta. Por ese motivo la chaquetilla es una prenda fundamental, si se quiere seguir dando pedales en la época invernal. Pero además, la chaquetilla no solo tiene que proteger del viento, sino que también tiene que ser capaz de realizar una transpiración eficaz, para que el sudor no se acumule entre el interior de la chaquetilla y el maillot que tengamos debajo, y a ser posible que también sea impermeable. Dicho de otro modo, la chaquetilla de invierno tiene que ser capaz de hacer que nuestro calor corporal, se quede confinado entre el cuerpo y las capas interiores de la chaquetilla. Solo de ésta forma podremos seguir pedaleando sin pasar frío por ello. Por ese motivo las chaquetillas de invierno para ciclismo suelen ser la prenda más cara de todas.

Para los brazos podemos usar una prenda llamada Manguitos. Están confeccionados, en su mayoría, con lycra y se suelen usar cuando comienzan los primeros fríos, evitando que nuestros brazos no se enfríen demasiado por la acción del viento en ellos. También existen algunos que aparte de lycra, llevan un forro para cuando el frío llega a ser más intenso. Son un perfecto complemento para esos días en que el maillot de manga larga estorba por un exceso de calor, pero que la temperatura reinante hace que nuestros brazos se enfríen rápidamente. Y aunque en realidad no son imprescindibles para la práctica de mountain bike, si es una prenda a tener en cuenta.

En los brazos, y más concretamente en las manos, si que deberemos prestar atención a una prenda más importante que los manguitos. Me estoy refiriendo a los Guantes. Más que a una cuestión estética, los guantes responden a una cuestión de seguridad. Y si no atentos al ejemplo: Cuando montamos en bici, corremos o simplemente paseamos, si nos caemos ¿cual es nuestro primer acto reflejo? Exacto, poner las manos por delante.


Pues ahora imagínate la escena. Vamos dando pedales, y llevamos una velocidad no demasiado rápida, pero tampoco demasiado lenta, en torno a unos 15 km/h. por ejemplo. En un momento dado nos caemos sin llevar puestos los guantes. Nuestra primera reacción es poner las manos por delante, y lógicamente, al no llevar puestos los guantes, nos las desollamos en cuanto toquemos el suelo. Después de éste percance estamos casi una semana que no podemos agarrar ni un lápiz, hasta que se nos vayan curando todas las raspaduras que, sin duda, nos habremos hecho en la caída. Como se puede observar en este ejemplo tan gráfico, los guantes nos pueden evitar casi todas esas lesiones, la única precaución es adquirir unos guantes de calidad, que por lo menos aguanten un rasponazo severo, y lo digo por propia experiencia.

En verano se utilizan unos guantes denominados mitones, foto de arriba a la izquierda, que son conocidos popularmente como guantes sin dedos. Mientras que en invierno se utilizarán guantes completos, foto de arriba a la derecha. En ésta ocasión, aparte de protegernos de los posibles rasponazos, también deberán protegernos realmente del frío, y que a la vez sean ligeros y no demasiado gruesos, para no perder la sensibilidad en los dedos. Mi consejo es que los guantes que se usen en invierno, tengan la misma fibra cortavientos que la chaquetilla de invierno arriba mencionada. Y para aquellos, o aquellas, que piensen que voy a cobrar comisión por recomendar esta fibra, nada más lejos de la verdad. Lo que ocurre es que realmente funciona. Un ejemplo. Yo para mis desplazamientos habituales siempre uso la moto, incluso en invierno, con lo que he tenido oportunidad de usar guantes de invierno de todo tipo. Bueno pues siempre he llevado la punta de los dedos fríos. Fue comprarme unos guantes para montar en bici con esta fibra, y ¡oh milagro!, la punta de los dedos se mantenía caliente independientemente de la temperatura exterior. Esto es un comentario personal, pero estarás de acuerdo conmigo que cuando la punta de los dedos se enfría, aún llevando guantes, la sensación que se siente es bastante desagradable.

LA CABEZA
He dejado para el final de este recorrido por la equipación del biker, el elemento más imprescindible de todos. El que nunca debería faltar en la equipación de cualquier ciclista: EL CASCO
Da lo mismo el tipo de casco que se elija, con tal de que éste esté homologado. Pero... ¿Cómo se sabe que un casco está homologado? Pues por las pegatinas que éste debe tener en el interior, y que hacen referencia, por regla general, a alguno de los tipos de homologación que actualmente existen para los cascos de protección. Las tres más conocidas son:

La norma ANSI (Américan National Standars Institute o Instituto Americano de Estándares) y que es muy usada, aparte de en los USA, en toda américa latina.
La norma SNELL (Memorial Foundation SNELL o Fundación Memorial SNELL), que toma su nombre del piloto de motos sudafricano William "Pete" Snell, muerto como consecuencia de las heridas producidas en la cabeza, en un accidente, y que su casco no le protegió.

La norma europea ECE, y que equivale a la americana SNELL, solo que ésta es un poco más severa que la SNELL.

Cuando vayamos a comprar un casco, deberemos fijarnos que él que elijamos tenga al menos una de estas tres certificaciones. Solo de esta forma sabremos que lo que estamos comprando cumple unas normas de seguridad muy exigentes, aunque alguno pensará: “Vaya cosa, si encuentras un casco fabricado por un fabricante sin escrúpulos, como los que vienen de China, éste le pone la pegatina sin que el casco haya pasado las pruebas y tú ni té enteras”. Pues no, esas pegatinas solo las tienen los laboratorios homologados y autorizados, a efectuar esas pruebas y no se pueden conseguir de ninguna forma. Además están fabricadas con un soporte distinto al de las demás pegatinas, por eso los cascos que tienen esas pegatinas, están realmente homologados y no hay posibilidad de fraude.
Pero saliéndonos de estas indicaciones técnicas, y aparte de proteger la cabeza de un posible golpe contra el suelo, o algo más, un casco cumple muchas mas funciones que la de proteger de un impacto fuerte a nuestro querido coco. Si te has fijado en los cascos actuales de bici, te habrá llamado la atención la cantidad de agujeros que éstos tienen. Pues éstos agujeros, están diseñados para cumplir con una función mucho más importante que la meramente estética,.de tal manera que cuando nos ponemos en movimiento se genera, entre el casco y la cabeza, una corriente de aire forzada y dirigida, que refrigera de una forma muy eficaz la cabeza, que es la parte del cuerpo que se suele calentar más, cuando se hace ejercicio físico. Así se evita que ésta se caliente demasiado y se congestione provocando dolores de cabeza y mareos, sobre todo en verano. Por lo tanto, aunque no tengamos la desgracia, o la suerte, de dar con la cabeza en suelo, el casco nos estará igualmente protegiéndonos, y aparte de llevar la cabeza refrigerada en los días de más calor, evitaremos que nos dé una insolación. Insisto, es muy importante que el casco este homologado, será más caro, pero podremos pedir responsabilidades en el caso de tener un accidente en el cual, el casco no aguante un golpe para el que estaba homologado y nos produzca lesiones. Y si no intenta contestarte sinceramente a ésta cuestión: ¿En cuanto valoras tu cabeza o tu vida? 
Otra cuestión que debemos tener muy presente, cuando se use el casco, es la colocación de éste. El casco hay que colocarlo correctamente en la cabeza, para que pueda protegernos eficazmente ante una caída o golpe. Harto estoy de ver a gente dando pedales, con el casco mal colocado echado para atrás, como si de un sombrero mejicano se tratara. En éstas circunstancias, en el caso de producirse una caída, el casco mal colocado puede producir más lesiones que quitarlas. Las cuatro imágenes de la derecha, ilustran como debe colocarse el casco. Las dos imágenes de la izquierda (la de arriba y la de abajo) muestran la correcta colocación del casco. Mientras que la imagen de arriba a la derecha, muestra como el casco no se debe de llevar. La imagen de abajo a la derecha, indica la posición correcta de las hebillas de las correas, para que éstas no dañen a los pabellones auriculares.
Éstas son las prendas más importantes que cualquier amante de la bici de montaña, debería considerar en el momento de subirse a una bici. Se que hay más complementos para ponerse encima, pero éstos no son imprescindibles para practicar la bici de montaña, aunque no hacen la vida un poco más agradable.
De todos modos, y para evitar males mayores, aparte de vestirnos adecuadamente para evitar lesiones o molestias en la práctica del MTB, deberemos aprender a pilotar nuestra bici de una forma responsable y con respeto hacia los demás y al entorno.
En la próxima entrega, hablaré del componente más importante para practicar ciclismo de montaña. Ésto es, la bicicleta.
Ángel Tejedor
Un aficionado a la bici de montaña

sábado, 22 de septiembre de 2012

INICIARSE EN EL MTB



Seguro que más de alguno, o alguna, se habrá hecho esta pregunta: ¿Cómo puedo iniciarme en el mundo del Mountain Bike con garantías? O esta otra: Quiero dedicarme a la competición, ¿qué puedo hacer para empezar a correr carreras y progresar en este deporte?
Pues bien, a lo largo de unas cuantas entradas que iré publicando periódicamente en éste blog, y basándome en mi experiencia, que sin ser presuntuoso es mucha, trataré de dar algo de luz a éstas y otras cuestiones relacionadas con el mundo de la bici de montaña.

EL SIEMPRE DIFÍCIL INICIO
Para iniciarse en un deporte tan apasionante como es el Mountain Bike, o bici de montaña, hay que tener paciencia. Por muchas ganas que uno tenga en salir a dar pedales por los caminos del monte, o por muchas ganas que uno tenga en correr carreras de MTB, y tener la posibilidad de subir a lo más alto del podio, si no se tiene paciencia en ir puliendo, paso a paso, nuestra desastrosa técnica inicial encima de la bicicleta, de nada servirá las muchas ganas que se tengan. Porque si no se actúa con una cierta lógica, un mínimo de disciplina y un mucho de coherencia a la hora de planificar un entrenamiento, o ruta, jamás podremos llegar, ni siquiera de cerca, a conseguir las metas y objetivos que nos hayamos propuesto, siempre y cuando nuestra situación en la vida nos lo permita. Ya sabes, trabajo, estudios, comer, vida de casado/da, etc.
Como todo en la vida, para iniciarse en éste bonito deporte, es empezar por el principio. Porque por mucho que la publicidad de los fabricantes de material deportivo, te anime a que practiques éste o aquel deporte, a nadie se le ha ocurrido decirle a toda esa gente que quiere empezar, como se empieza. Por ejemplo, harto estoy de ver a gente que empieza a dar pedales, la forma en que se colocan el casco, que parece que lleven un sombrero mejicano echado para atrás. Claro que él o ella, no tienen la culpa, porque nadie se ha molestado en decirles cual es la posición correcta de colocación del casco, y que en caso de producirse una caída, si no se lleva bien colocado, puede producir más lesiones que quitarlas.
De todos modos, e independientemente de sí nos vamos a dedicar a correr carreras, o a triscar alegremente por el monte con la bici, como las cabras, el principio es siempre el mismo: Adquirir una bici y los complementos adecuados, para practicar este deporte con unas ciertas garantías de éxito. Leyendo esto, alguno o alguna pensará; que pasa, ¿qué no vale el pantalón del chandal, o un pantalón corto, y una camiseta? Hombre valer, lo que se dice valer, si que valen, pero no es la indumentaria más adecuada para montar en bici. Y para los más escépticos les diré que después de que llevar montando unos meses, y se adquiera un cierto dominio de la técnica encima de la bici, se darán cuenta que montar con chandal, pantalón corto o camiseta, no es lo más adecuado para pedalear, aunque siempre habrá gente que no lo vea así. Bueno, son muy dueños.
Dicho ésto, lo primero es saber bien en qué contexto se va utilizar la bici en principio. Es posible que digamos, “yo solo la voy a utilizar para salir al monte, para hacer excursiones”, vale. Pero puede ocurrir que después de un tiempo haciendo excursiones y progresando en el MTB, nos pique de improviso el bichito de las carreras de mountain bike, y entonces donde dije digo, digo diego.
Nos dediquemos, o no, en un futuro a las carreras, deberemos dirigir nuestros pasos hacia una tienda especializada en Mountain Bike, o por lo menos especializada en bicicletas. Repito: Tienda Especializada en MTB o BicicletasNo es muy recomendable acudir los hipermercados a comprar una bici. ¿Por qué? se preguntará más de uno. Pues porque, sin ánimo de ofender a nadie, en un porcentaje muy alto de los casos, los vendedores de estas grandes superficies no sabrán aconsejar tan bien, como lo harían los dependientes de una tienda especializada. Y no porque los vendedores de las grandes superficies no sean profesionales, no. Si no porque sencillamente desconocen todas, o casi todas, las implicaciones técnicas que éste deporte tiene, y en la mayoría de las veces no tendrán claros conceptos tales como, talla de la bici, grados de inclinación de la potencia en función de la anatomía de la persona, cantidad de "slooping" del tubo horizontal y cosas así.
Bien, una vez que estemos en la tienda, le explicaremos al dependiente cuales son nuestras pretensiones sobre la bici que queremos adquirir, y para que la vamos a usar. Así, la atención que recibamos por parte del vendedor especializado, será lo más personalizada y precisa posible. Sin embargo, e independientemente de lo que os aconsejen, y con esto no quiero decir que no se tengan en cuenta los buenos consejos que os den en una tienda especializada, si que existen unas pautas lógicas que es bueno conocer a la hora de comprarse una bici. Por ejemplo: Al principio, no es bueno comprar bicis excesivamente baratas, a la larga salen muy caras. Como tampoco es bueno decantarse por bicis excesivamente caras o exclusivas, ya que con toda seguridad, no se le sacará todo el partido a la bici. Mi consejo es que para empezar, una bici que tenga un precio comprendido entre los 300 a 500 €, es más que suficiente. Cuando se empieza, es una buena costumbre, por parte del aficionado novel, hacer caso de los consejos que los expertos les puedan dar. Si se siguen, tendrán una parte considerable del camino andado. Sin embargo, y antes de lanzarse a rodar por los caminos como un poseso, hay que equiparse adecuadamente para que las excursiones sean un placer y no un calvario. Claro que si lo que tu pretendes es salir a dar pedales por los alrededores de tu casa, y siempre que la mañana dominical sea soleada y no haga demasiado frío, puedes dejar de leer ésto desde ya mismo.
Por el contrario, si eres de los quieren de verdad progresar en éste deporte, y sumergirte en las maravillas que puedes descubrir practicando el MUNTAIN BIKE, continúa leyendo.
Las prendas que hay que utilizar, variarán en función de la época del año en que le demos a los pedales, y en el mercado hay una oferta impresionante preparada para cubrir las necesidades del biker más exigente. Desde maillots de verano, que son capaces de evacuar el sudor tan rápidamente como lo vamos produciendo, hasta calcetines que serán capaces de no dejarnos la piel enrojecida, aunque hagamos excursiones de más de tres horas. Veamos esos complementos.

LOS PIES
Como las casas, que siempre se empiezan a construir por la base, vamos a ver que es lo que necesitamos nosotros en los pies. Lo ideal son unas zapatillas específicas para el mountain bike, las playeras y las zapatillas de runing, no valen. Bueno, no es que no valgan, es que no es el calzado más adecuado para estar dándole a los pedales durante un tiempo prolongado. Son demasiado flexibles, y al cabo de una media hora pedaleando, empezaremos a notar un hormigueo en los pies que dependiendo de como pisemos naturalmente, nos dolerán en una u otra zona de los mismos.
Las zapatillas específicas para el MTB, están diseñadas y construidas para estar dando pedales durante mucho tiempo, sin que los pies tengan que sufrir por ello. Hay muchos tipos y modelos, y solo cada uno de nosotros decidiremos que tipo de zapatilla se adaptará mejor a nuestros queridos pies. Por eso es bueno probar varios modelos antes de decantarse por uno u otro. Hay que huir de las implicaciones de la moda. En el mountain bike, los diseños atrevidos de la moda no suelen ser acertados. A modo de ejemplo; si nos vamos a dedicar a realizar excursiones por la montaña, las zapatillas deberían ser lo suficientemente robustas como para soportar el trato duro, pero a la vez deberían ser ligeras para que nuestros pies no terminen pagando el precio, y por supuesto que nos protejan los pies, en caso de realizar la excursión por zonas pedregosas o con barro. Solo un consejo, se compren las que se compren, que cumplan dos condiciones: 1º.- Que nos garanticen que nuestros pies no van a salir perjudicados, después de una excursión de un mínimo de dos horas. 2º.- Que tengan la posibilidad de colocar en la suela, la cala de los pedales automáticos. En la imagen de arriba, rodeada por una elipse roja, se puede ver la zona de la suela de una zapatilla de MTB, donde hay que colocar la cala del pedal automático.
Aunque en un principio no coloquemos pedales de éste tipo, en un futuro es posible que se instalen, y si ya tenemos unas zapatillas que se le pueden colocar las calas del pedal, pues dinero que nos ahorramos. Por cierto, acompañando a las zapatillas, es muy recomendable adquirir unos buenos calcetines que sean capaces de evacuar el sudor de los pies de una forma eficaz y rápida. Los que están hechos de un tejido llamado Coolmax son los más adecuados, aunque no son del todo imprescindibles. Los calcetines de algodón, aunque son muy confortables no son demasiado adecuados, sobre todo si tiene tendencia a sudar por los pies, ya que los calcetines de algodón, tienen la mala costumbre de absorber el sudor.
Sin embargo para el tiempo frío, si que es imprescindible ponerse unos calcetines que nos protejan adecuadamente del rigor invernal. No hay cosa más incómoda, que la punta de los dedos de los pies se te enfríe, hasta el punto de que no llegas ni a sentirlas. Para solucionar ese incómodo malestar de tener los pies fríos, mientras montas en bici, la industria textil del deporte nos ofrece soluciones bastante acertadas. Una de esas soluciones son unos calcetines especiales, fabricados con un tejido llamado "WindStopper". Lo bueno de éste tipo de calcetines, es que son extremadamente delgados, con lo que no abultarán demasiado. Pero lo verdaderamente atractivo de ésta prenda, es que se puede usar con calcetines normales, ya que la fibra "WindStopper" lo que realmente hace es impedir que el aire frío del invierno, penetre en los pies haciendo que a la vez, el calor generado por el propio cuerpo en los pies, se quede entre el calcetín normal y el calcetín de "WindStopper", de esa forma, ese calorcito tan agradable, se queda abrazando nuestros sensibles y fríos pies. Y lo digo por propia experiencia, ya que en mis salidas invernales con la bici, me pongo un par de calcetines de éste tipo, evitando que los pies se me congelen mientras doy pedales. Además, éstos calcetines tienen otra ventaja, y es que como son bastante impermeables, son capaces de aguantar una lluvia que no sea demasiado intensa. Así, aparte de llevar los pies calentitos, tampoco se nos mojarán.
En la próxima entrega explicaré cuales son el resto de los complementos que nos van a hacer la vida más fácil en nuestras salidas con la bici por el monte.

Ángel Tejedor
Un aficionado a la  Bici de Montaña